Flujo de caja proyectado: cobra en dólares, paga en pesos
Cuando el ingreso llega en dólares y el gasto sale en pesos, el flujo de caja proyectado necesita una tasa de cambio por cada línea, no una sola tasa para todo el periodo.
Una pyme colombiana que factura en dólares a un cliente en Estados Unidos y paga nómina y proveedores en pesos convive con una pregunta que su plantilla de Excel casi nunca resuelve bien: a qué tasa de cambio se proyecta cada línea. Proyectar todo el periodo con la tasa de hoy parece simple, pero produce un número que se desactualiza rápido: el peso se mueve con frecuencia, según la volatilidad documentada en tesorería en dólares para pymes colombianas.
En Soulbit Academy explicamos la mecánica de construir un flujo de caja proyectado cuando los ingresos entran en una moneda y los egresos salen en otra. Esta guía no cubre instrumentos de cobertura ni derivados cambiarios, para eso existe la guía de cobertura cambiaria para empresas; aquí se trata de la mecánica de la proyección misma, línea por línea y escenario por escenario.
Qué es un flujo de caja proyectado cuando cobra en dólares y paga en pesos
Un flujo de caja proyectado en moneda extranjera es la estimación periódica de las entradas y salidas de efectivo de una empresa cuando esas dos corrientes no comparten la misma moneda. La estructura básica no cambia: se listan los cobros y los pagos esperados en cada semana o mes del horizonte. Lo que cambia es que cada línea de ingreso llega en dólares y debe convertirse a pesos antes de compararse con las de egreso, ya denominadas en pesos.
Una empresa colombiana que exporta software o servicios y cobra 30.000 dólares al mes tiene un ingreso fijo en dólares, pero el número de pesos que representa cambia cada vez que se mueve la tasa. La nómina, el arriendo y los proveedores locales están fijados en pesos y no se mueven con el tipo de cambio. El flujo proyectado existe para anticipar si esos pesos alcanzarán, dependiendo de una variable que la empresa no controla.
Qué se proyecta en cada moneda: el primer paso del descalce
El primer paso de una proyección con descalce es separar cada línea según su moneda de origen, sin convertir nada aún. Los ingresos en dólares se proyectan en dólares: monto facturado, fecha estimada de cobro y cliente, sin tocar el tipo de cambio todavía. Los egresos en pesos se proyectan en pesos: nómina, seguridad social, arriendo, proveedores locales e impuestos, también sin tocar la tasa.
Separar cada línea por moneda antes de convertir evita un error común: proyectar el ingreso ya convertido a pesos con la tasa del día en que se arma la plantilla. Si la tasa se mueve antes del cobro real, la cifra queda mal desde el origen y el error se arrastra durante todo el horizonte. Mantener el ingreso en dólares hasta el final permite aplicar distintos supuestos sin rehacer la proyección.
¿Y los costos que sí están en dólares, como software o proveedores internacionales?
Esos costos se proyectan igual que los ingresos: en su moneda original, con su propia fecha de pago, y se convierten al final con el mismo criterio. Una empresa que paga software en dólares y cobra también en dólares tiene, en esa porción, un calce natural: la tasa se mueve igual para ambos lados. El descalce real está solo en la porción de costos en pesos sin contrapartida en dólares.
El error más común: proyectar todo el periodo a la tasa de hoy
El error más común en un flujo de caja proyectado con moneda extranjera es aplicar la tasa de hoy a cobros que van a ocurrir dentro de 30, 60 o 90 días. Esa práctica trata una variable que fluctúa a diario como si fuera constante durante todo el horizonte, y el resultado es una única cifra que aparenta precisión sin tenerla.
El problema no es solo teórico. Una empresa que proyecta un cobro de 50.000 dólares a 90 días con la tasa de hoy puede terminar con una diferencia de varios millones de pesos frente a lo efectivamente cobrado, sin que nada haya salido mal en la operación comercial. El descuadre viene del tipo de cambio: previsible en su existencia, aunque no en su magnitud exacta.
La alternativa no es adivinar la tasa correcta, sino tratarla como un rango con tres puntos de referencia, no como un número fijo.
Cómo construir tres escenarios de tasa: base, pesimista y optimista
Un flujo con tres escenarios de tasa se construye con un supuesto central y una variación razonable hacia arriba y hacia abajo, no con una sola cifra. El escenario base usa la tasa que la empresa considera más probable para la fecha de cada cobro, anclada en el comportamiento reciente de la moneda. El escenario optimista aplica una depreciación del peso frente al dólar, que aumenta el valor en pesos del cobro. El escenario pesimista aplica una apreciación del peso, que lo reduce.
¿Por qué la apreciación del peso es el escenario pesimista para una empresa que cobra en dólares?
Porque una empresa que factura en dólares y paga sus costos fijos en pesos recibe menos pesos por cada dólar cobrado cuando el peso se fortalece. Sus ingresos en dólares no cambian, pero su equivalente en pesos sí, y ese equivalente es lo que paga la nómina.
| Escenario | Tasa asumida (COP/USD) | Variación frente a la base | Cobro de USD 50.000 en COP |
|---|---|---|---|
| Optimista (el peso se deprecia) | 4.320 | 8% por encima de la base | 216.000.000 |
| Base (supuesto de partida) | 4.000 | 0%, tasa de partida del ejercicio | 200.000.000 |
| Pesimista (el peso se aprecia) | 3.600 | 10% por debajo de la base | 180.000.000 |
El rango entre el escenario pesimista y el optimista, 36.000.000 de pesos en este ejemplo sobre un mismo cobro de 50.000 dólares, es la cifra que la tesorería necesita antes de comprometer ese ingreso contra gastos fijos en pesos. Ese rango no debería salir de una intuición: conviene anclarlo al comportamiento histórico de la TRM, cuya serie certifica la Superintendencia Financiera y publica el Banco de la República, y ajustarlo al horizonte de cada cobro. Un horizonte de 30 días admite un rango más angosto que uno de 120 días.
El desfase entre la fecha de la factura y la fecha del cobro
El desfase entre la fecha de la factura y la fecha en que el dinero entra a caja es la segunda fuente de error en un flujo de caja proyectado, independiente del nivel de la tasa. Una empresa que factura el día 1 y cobra a 60 días tiene dos fechas que compiten por definir qué tasa aplicar, y confundirlas produce dos problemas distintos: uno de planeación de caja y uno de registro contable.
Para la planeación de caja, la regla es simple: el ingreso se ubica en la fecha estimada de cobro, no en la de la factura, porque es entonces cuando el efectivo disponible cambia. Una factura emitida no es efectivo, es una expectativa de efectivo con fecha de vencimiento, y ubicarla antes de tiempo hace creer a la tesorería que tiene liquidez que aún no tiene.
Para el registro contable en Colombia, la fecha que manda es distinta. El artículo 288 del Estatuto Tributario ordena medir el ingreso en moneda extranjera a la tasa del día de su reconocimiento inicial, y la diferencia frente a la tasa del cobro efectivo se reconoce como diferencia en cambio solo hasta ese momento del pago. Esta diferencia entre tasa de proyección y tasa contable se desarrolla en la guía de TRM, DIAN y qué tasa contabilizar.
La consecuencia práctica es llevar dos columnas de tasa por cada cobro: la asumida para la proyección, que usa el rango de escenarios, y la que se registrará contablemente, conocida solo el día del cobro. Quien factura directamente en dólares desde Colombia puede revisar las implicaciones en facturar en dólares desde Colombia.
Qué entrega Soulbit V1 y qué no en la proyección de caja
Soulbit V1 ofrece una cuenta empresarial con saldos en USDC y USDT, fiat en USD, EUR y GBP, y en Colombia un rail local con desembolso en COP y en USD. Esa capa es útil como insumo de la proyección: permite mantener parte del ingreso en dólares digitales y decidir cuándo convertir, en vez de hacerlo automáticamente al llegar el cobro, una alternativa que conviene comparar con las opciones reunidas en cuenta en dólares para empresas en Colombia.
Lo que Soulbit V1 no hace es igual de importante: no proyecta el flujo de caja de la empresa, no calcula escenarios de tasa ni ofrece forwards, opciones u otro instrumento de cobertura, productos de la banca comercial fuera del alcance de la V1. Tampoco decide la tasa contable o fiscal de cada registro, eso corresponde al contador de cada empresa.
| Necesidad de la proyección de caja | ¿Lo cubre Soulbit V1? | Cómo se resuelve |
|---|---|---|
| Mantener parte del ingreso en dólares digitales | Sí | Saldo en USDC y USDT con custodia institucional |
| Ver la cotización antes de convertir a pesos | Sí | Cotización visible antes de confirmar la conversión |
| Recibir el desembolso local en pesos colombianos | Sí | Rail local con desembolso en COP y en USD |
| Calcular escenarios de tasa base, pesimista y optimista | No | Ejercicio de tesorería propio de la empresa |
| Contratar forwards, NDF u opciones de cobertura | No | Producto de la banca comercial, fuera de la V1 |
| Definir la tasa contable o fiscal de cada registro | No | Corresponde al contador de la empresa |
Cómo revisar y actualizar el flujo de caja proyectado cada mes
Revisar el flujo de caja proyectado cada mes significa cerrar cada periodo comparando la tasa que aplicó a cada cobro contra los tres escenarios. Luego se ubica dónde cayó el resultado real dentro de ese rango, porque la proyección inicial es un supuesto, no un hecho.
Esa comparación cumple dos funciones. La táctica: si el resultado se acerca al escenario pesimista, la empresa tiene una señal temprana para revisar sus costos en pesos o acelerar la conversión de saldos en dólares. La metodológica: si el rango resulta demasiado angosto o amplio mes tras mes, conviene ajustar el porcentaje usado para construirlo, en vez de mantener un supuesto que la evidencia ya contradijo.
El horizonte de revisión también importa. Un flujo a 90 días conviene actualizarlo cada semana en su primer mes, cuando el margen de error es menor. Los meses más lejanos pueden revisarse con menor frecuencia, porque su incertidumbre es estructuralmente mayor y una actualización semanal no añade precisión real.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un flujo de caja proyectado en moneda extranjera?
Es la estimación periódica de los ingresos y egresos futuros de una empresa cuando esos flujos están en monedas distintas, por ejemplo ingresos en dólares y egresos en pesos colombianos. A diferencia de un flujo en una sola moneda, cada línea necesita su propio supuesto de tasa y su propia fecha de conversión, no una tasa única para todo el periodo.
¿Qué tasa de cambio se debe usar para proyectar un cobro en dólares?
Para proyectar, la práctica más prudente es usar un rango de tasas construido sobre un escenario base, uno pesimista y uno optimista, no una sola cifra. Para contabilizar el cobro ya ocurrido, en Colombia se usa la TRM certificada del día del reconocimiento inicial. Confundir la tasa de proyección con la tasa de registro contable es el error más frecuente.
¿Cuánto debería variar la tasa entre el escenario base y el pesimista?
No hay un porcentaje universal: depende de la volatilidad histórica de la moneda local y del horizonte de la proyección. Una empresa colombiana puede tomar como referencia el rango de movimiento anual de la TRM en los últimos años y aplicar una fracción de ese rango a un horizonte de 90 o 120 días. El ejercicio es de sensibilidad, no de predicción.
¿Qué hago si la fecha de la factura y la fecha del cobro caen en meses distintos?
Una empresa colombiana debe separar dos preguntas: para efectos contables y fiscales, el artículo 288 del Estatuto Tributario ordena reconocer el ingreso a la tasa del día del reconocimiento inicial, y la diferencia frente a la tasa del cobro efectivo se registra como diferencia en cambio en el momento del pago. Para planeación de caja, el flujo proyectado ubica el ingreso en la fecha estimada de cobro, no en la de la factura, porque entonces es cuando el efectivo entra.
¿El saldo en USDC de una empresa sustituye el flujo de caja proyectado en pesos?
No. Mantener parte del capital de trabajo en USDC reduce la fricción de convertir divisas con frecuencia y da a la empresa una capa en dólares digitales, pero no elimina la necesidad de proyectar cuántos pesos necesita cada mes para nómina, proveedores locales e impuestos. El flujo de caja proyectado en pesos sigue siendo el documento de referencia para esas obligaciones.
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